lunes, 19 de mayo de 2014

Una sombra...o un si es o no es.

Llevaba una toda la noche dale que te pego al colodrillo a los pies de la cama de mi abuela, pensando en su movida con la pobra Nefertiti... -porque a mí, en el fondo, la momia empezaba a darme más bien pena- cuando al fin mi abu abrió el ojo. Oye...  abu, no es que quiera atornillarte, pero vamos desembucha que necesito saber todita la verdad, le largué yo en plan metralleta, en un pis pas. Y su respuesta...¡silencio sepulcral!. Vamos, vamos, cuéntame ya... No seas lenta, insistí en plan plomo... pero la doña ni me miró ni nada..., y siguió muda cual farola.  Puse  los ojos en plan besugo y acerqué un poquito más mi nariz a su careto....¿abu....? ¡Abuuuuuuuuuu! grité.  Y entonces sí que me miró, pero con unos ojos negruzcos y vacíos... y narices... en ese mismo instante me di cuenta de que algo raro pasaba allí... porque los eyes de la doña estaban más bien al bies... y miraban muy fijo... pero como al más allá. ¡Jopé abu... jopelines, joé... !grité yo desmachetada total. Porque aquella no era mi abuela... aquella era la momia de la Nefer que se había instalado en su body. Lo sentía. Lo sabía....Lo sé. ¡Uaaaaaaaaa.... !pegué un gritó. ¡Devuelvéme a mi abuela! o te machuco la peluca y te mango el áspid, grité en plan alarido a la vez que zarandeaba a mi abuela cual maraca.... Y de pronto mi abu  volvió en sí... Pero hija... que me voy a marear de tanto ir palante y patrás...  farfulló. ¡Uyyyyyyy que voy a perder hasta el oremus!, añadió.  Entonces, en pleno vaivén,  hizo acto de presencia my father, alarmado por el griterío, o eso dijo él: ¡Marta, ¿qué haces...? ¿Le estás pegando a tu abuela...? Bueno yo..... no... pero sí, le respondí rauda cual centella ! Mira -le susurré al oído en plan cotilla-  es que no era la abuela... se había apoderado de ella una sombra... la sombra de Nefertiti..., le aclaré.  ¿Nefertiti...? ¿Tu abuela Nefertiti....? ¡Jo--- !(tachado, tachado, tachado....) ¡Esto es la -----! (tachado, tachado, tachado) ¡Nacho!,  bramó finalmente Ignacio I el Grande, dile a tu madre que llame ahora mismo al tal Kitchner y le pida una cita para ya. Ahhhh.... y que le haga una tila a Marta bien cargada. ¿Qué pasa, que a la niña le ha dado una crisis vital...? sentenció sapo-apestoso Nacho con muy mala milk.  Oye, primaveras... no te pases, que te doy un sopavirón y te mando a recolectar gambusinos a Alfa Centauro. ¡Uyyyyyy que miedo...!, ¡Qué terror...?, me respondió haciendo como que temblaba cual hojuela ¿Vas a pegarme a mí también?, gimoteó el muy mambrú.  Estuve a punto de sacar la mano a pasear... pero....gluppppppppp, tragué saliva y sonreí en plan señorita de Merimé, vamos una cursi de merde, en cuanto me percaté de que my father me estaba lanzando unos dardos visuales de aquí te espero. Miré a mi hermano y le prometí una venganza feroz... después miré a mi abuela... y mi abuela me miró a mí....y ohhhhhhhhh... sus pupilas, negrassssss cual ciruelas, se apalancaron en mi entrecejo y me quedé flácida cual acelga y lánguida cual calamar... porque mi abu volvía a andar missing. Jopelines, joé... la Nefer había vuelto. Estaba mismamente ALLÍ.

Marta más bien al bies.

Aclarasao:

Pobra: Pobre, en femenino. Joe, es que hay que hablar con propiedad..
Perder el oremus. Que te dé un bajón.
El tal Kitchner: Mi loquero particular

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