lunes, 17 de septiembre de 2012

Marta modorra ataca de nuevo

Joe, estoy lenta cual tortuga. Sí, lenta, vagoneta, sosona, vamos que me ha sentado fatal  la rentrée, como dicen esas pijas cursis que hablan: Puessss que síiiiii, puessss que nooooo. Vamos, ya me entiendes. Tengo el coco un poco pallá y la coleta pacá y no sé que hacer, me aburro, me cabreo, estoy de mala milk.  Jopelines, pero no es todo por esa cochina vuelta al cole. Y anda que la cosa tiene tela. Se pasa servidora dos meses hecha un princesa -si me ha vuelto a dar el perrenque princesil- y luego vuelve una aquí y parece que se  zambulle en el eterno día de la marmota, vamos que todo se repite, que todo sigue iguallllllllll. ¡Repámpanos verdes fritos ! Es que.. es que... es que es como para pirarse de nuevo a la playa deVinaroz y quedarse allí churruscada y ojiplática mirando al mar for ever.  Jopelines y yo que venía dispuesta este curso a dar guerra, a ir de original, a mandar a pavirrio a media humanidad y la otra media a Tombuctú... pero se me ha quedado inscrustada en el cerebelo un tipo de modorra estival que para dar un paso tengo que pensaarrrlooooo y volverrrlloooooo a pennnnnsarrrrr. En tres palabras, como dice la gumia de mi madre, estoy medio alelada.  Eso sí, la muyyyyy..... lo dice por mi bien. Por eso todavía no me he lanzado a la vorágine y  no he empezado a largar todo lo largable sobre esto, aquello y lo de más allá. Pero en cuanto coja carrerilla os vais a enterar, porque lo mio de este verano ha sido muy fuerteeeeee. Claro que aunque modorra y un tanto momia, aquí estoy, firme cual columnata, dispuesta a darle pal pelo a todo facinerosos que se cruce en mi camino. Ah y a bobo-Nacho también. ¡Que lo sepas!

Besitos de Marta momia