viernes, 28 de diciembre de 2012

¡Soy inocente, joé!

Por mas que le he jurado y perjurado al  bobolindo de Nacho que  no tengo nada que ver con el orzuelo que le ha salido hoy en el ojo izquierdo, el muy plasta sigue erre que erre con que seguro que es cosa mía. Joé. ¡Pero mastuerzo! -le he gritado yo tan mosca como la tsé-tse- cómo narices voy a tener yo la culpa de que tú tengas el ojo a la virulé, que una es lista y relista, pero del tema ojuno está más bien pez. Pero el bobolindo, que además de tener la visual un tanto fané, tenía un cabreo de los de antes de la guerra,  me ha largado un pescozón que me ha dejado la oreja derecha a la altura del cogote y ahora tengo que caminar al revés. Mamá, he gritado yo alto bien alto, para que me escuchase media humanidad, que este gumia me ha atizado un mandoble que me ha dejado medio patitiesa.  Pero la Baquero, que andaba dale que te pego a la pestaña, no tenía tiempo para lamentos. Marta, no me des la lata  que llego tarde a la ofi me ha largado la muy muerma, dejándome tirada y llorosa en un rincón del sofá. ¡Juégasela, venga, Marta. No seas tiquismiquis! Véngate, que se lo merecen, me ha musitado al oído mi otro yo, mientras me pasaba una receta de El libro de las brujas para dejar la dentadura negra cual tizón. Oye, y me he dejado convencer, que una a veces es más bien fácil, así que con mi mejor sonrisa, esta sí, blanca Profiden, me he acercado a la cocina y le he agregado un poquito del mejunje al nesquik de mi hermano y le puesto una miajita a la mia mamma en el  café.  Y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga, como dice mi abu, que ella en el tema celestial está muy puesta. ¿Quién habla de venganza?. Narices, esto es más bien justicia,  que una era tan inocente como los angelotes del belén.


Marta justiciera.

martes, 18 de diciembre de 2012

¡Pillad al pavooooo!

¡Ehhhhhhhhh, Michael me ha mandado un Christmas! Ya sé que en cristiano se dije tarjeta de Navidad,  pero él dice Christmas,  joé, que para eso es irlandés. Es un paisaje blanco, muy blanco. ¿Casi tanto como él?  El que ha metido baza es el  bobolindo de Nacho, que siempre habla por hablar.  Hay casitas,  arbolitos, pastores, ovejas -en el christmas, se entiende-  un río y creo que hasta un molino y digo creo porque todo está cubierto de nieve.¡Narices, hasta la estrella!,  que parece como lavada con Ariel. ¿Que qué me dice? Pues que Merry Christmas y  que Happy New Year y luego pone su nombre y tres cruces dentro de un corazón. ¡Hummmmmmmmmmm! ¿ A qué es romántico...? Vale, bien, también es un poco cursi, pero a mí me hizo ilusión.  Jopelines, a ver si de esta aprende Rogelio, el  noviete de mi abu, a ser un  poquito más romanticón, porque este año el muy muermo en vez de enviarle un Christmas le ha mandado un pavo. ¿Vivo....? Vivo y requetevivo y si no que se lo pregunten a Baby que lleva dos días sin vivir en sí, tratando de pillar al volatil en cualquier rincón. ¡Joé, pero ni te cuento como corre el alado! Esa especie de moco gigante parece que se está entrenando para la maratón. Mi abu está un poco de los nervios. ¡Pillad al pavo, pillad al pavo! no deja de gritar como una posesa. Claro que a  cada grito el pavo pega un salto y en una de estas va a terminar colgado de la lámpara del salón. Yo le digo a mi abuela, que por qué no mandamos al alado a una pavería -¿se llamará así la guardería de pavos?-  ¿A una pavería, niña ? me respondió mi abuela un tanto mosca, pero si es nuestra cena de Navidad.  ¿Cena.........? ¡Aaaaaaagggggggg! grité yo, mientras el pavo se apalancaba en un estante de la cocina. ¿Será su sino...?  Pues a mí que no me pillen para desplumar al susodicho, que el que quiera pavo se moje el....... Rima con mulo.


Marta y punto.
¡Feliz Navidad!

jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuando llega la Navidad

Mi casa ya parece mismamente un belén. Cada año, por estas fechas, a la Baquero le atiza un ataque de morriña y pone el hogar común patas arriba. Y eso, sin contar con la opinión del personal, porque si a Ignacio I el Grande le repatea tener la casa como la feria de Sevilla, a servidora no le mola ni media que su cuarto se convierta en una sucursal del más allá, porque solo en el cielo  pueden reunirse tantas alas y tanto ángelito, joé. La que está que no cabe en sí de gozo es mi abu y es que a ella esto de las Navidades le va. "Mi padre - le larga a todo aquel que quiere oírle-  ponía un belén gigante en la cocina vieja. Habia un castillo de Herodes, un río, un molino, y cientos de ovejitas y pastores. Claro que este año ha cambiado la versión,  y de lo que más se acuerda es del buey y la mula; y es que a la doña le repatea que le cambien la tradición. A veces a la Baquero, con tanto ajetreo, que si pones, que si quitas, que si llevas, que si  traes, acaba por írsele la pinza y algún año ha terminado poniendo el árbol de Navidad en la cocina. Pero hombre, perdón, mujer, que el árbol se pone en el salón como everybody, le dije yo. Y como a ella no le gusta dar su brazo a torcer se largó a toda pastilla a Zara Home y compró un árbolito metálico con lucecitas blancas que parpadean sin ton ni son. Así que ahora, en Navidad tenemos dos abeto, el de verdad y el de filfa. Yo ya no le digo nada, no vaya a poner un tercero. Lo que si hay que reconocerle a la mia mamma es que en eso de la decoración navideña pone empeño y dedicación, porque la muy ploma empieza a colocar adornos a primeros de noviembre, vamos que lleva mes y medio dale que te pego a la bolita. Empieza por  sacar del armario del pasillo todo tipo de cachivaches: que si 20 Papas Noeles que va colocando a troche y moche, que si bolas, estrellas, cintajos y guirnaldas para el abeto; que si un belén de hojalata que alguien le trajo de Guatemala y que si otro de terracota que le regaló no sé quien. ¡Oye y los dos tienen mula y buey! así que tenemos la ganadería duplicada, para regocijo de mi abuela que se va a poner como unas castañuelas. Lo que no sé le  olvida nunca a la muy muerma,  además de ponerme la habitación en plan volatil,  es comprar 27 flores de Pascua rojas, no amarillas, que luego va distribuyendo por toda la casa. Las pobres no duran más que dos días porque con el calor se quedan mustias  cual acelga pocha, pero a ella la vida vegetal no parece importarle. Ahhhh, tampoco se olvida de quejarse amargamente "porque en esta casa no me ayuda nadie y el año que viene no pienso poner ni un solo adorno". Y entonces mi padre, que suele ser más bien prudente, grita ¡biennnnn! y la Baquero se enfurruña y añade un par de lacitos más. A la que no le gusta la Navidad  ni una miajita es a mi chucha, bueno lo que de verdad no le gusta es el árbol, por lo visto la pobre aún recuerda el año que a mi madre se le ocurrió adornar el abeto con muñequitos de chocolate y en cuanto la pulgosa los olió de un muerdo arrancó media rama. El problema es que las luces estaban encendidas y con eso de la tensión la meona number one  terminó con los pelos tiesos cual escarpias. Así que ahora en cuando mi madre enciende el árbol, Baby le dedica una caterva de guaussss, como de aquí a la eternidad. Mi abuela dice que es porque está contenta y nos felicita las Pascuas. Yo no entiendo de lenguaje chuchil, pero mucho me temo que no es verdad. Pero cualquiera contradice a mi abu, y menos aún en Navidad.

Tu amiga Marta