domingo, 24 de junio de 2012

La sombra de El Dragón

Una por una, ninguna.
¿Recuerdas el follón de El Dragón de Jade? Sí mujer, te lo conté en Súper Marta y Cía. Bueno, el caso es que al final todos, incluido el Inspector Requejo, pensamos que Li  nos había tomado la melena. Vamos, que nos había contado un cuento chino y que estaba más liado que una croqueta con el pedazo de mafioso de El  Dragón, el tal Chang.  Después de darle muchas vueltas a la mollera todo quedaba claro, el tal Chang era el padre de Li y por eso mi ex-amigo había desaparecido en el hiperespacio. Joé, así que cuando el otro día abrí la puerta y me di con Li de narices casi me da un patatús. Y yo que huía de él por las esquinas. Vamos, que cuando me tropecé de golpe con el ojillos de ojal  mi otro yo se pegó un susto de órdago y lanzó un grito continuado: Ayyyyyyyyyyyy Liiiiiiiiiiiiiiiiii, Ayyyyyyyyyy Liiiiiiiiiiiiii, que parecía mismamente que estaba cantando la canción de los enanitos de Blancanieves. Ante sus aullidos,  Li se lanzó a por mí y me puso la mano en la boca y entonces si que casi me da un repente, porque pensé que el mafiosillo me iba a dar el pasaporte, vamos que me iba a mandar al otro barrio. Claro que si una se quedó de uralita, él  se quedó  rígido cual liston cuando Marcos, ah sí, mi Marcos,  le atizó un machucón en el mismísimo colodrillo al grito de: Suéltale o te machaco, so chino. ¿Que qué hacía allí Marcos? Venía a decirme que él iba a ser de mi clan, o sí o sí. Vamos que no admitía un no por respuesta. Entre los dos arrastramos a Li que estaba lánguido cual lenguado hasta la cocina de mi casa y cuando una ya estaba a punto de despertarle de un languarinazo con doble tirabuzón, el tipo abrió los ojos en plan rayita y empezó a largar que pol favol le escuchase, que llevaba meses huyendo del tal Chang, que había tenido que desaparecer porque su vida corría peligro, que había vuelto hacía una semana y que me había estado buscando por todo Madrid, pero que cada vez  que intentaba acercarse yo desaparecía en un plis plas, y que si no le cleía llamase al Inspector Requejo. Que él era una víctima. ¡Una  víctima!, insistía. Y servidora con los ojos cual donuts. ¿Y si decía la verdad? Mire a Marcos y él me miró a mi. Y vuelta a empezar. Así que miro que te miro,  decidimos llamar al inspector Requejo para que nos aclarase la situación,  pero el tío  andaba dando la barrila por Carabanchel o eso me dijo su ayudante. Así que le dejé un recado para que me llamase ipso-flauto. Pero de ipso-flauto nastis de plastis y  aquí sigo, firme cual columnata, esperando su llamada. Hasta entonces, por si las moscas, tengo encerrado a Li en el trastero de mi casa, atado cual chorizo de Cantimpalos.  Esta vez no me la pega.  Corto y cierro.

Marta

miércoles, 20 de junio de 2012

Que le den a Marcos el infiel


Una por una, ninguna. He dicho.
Mi amiga Andrea dice que a Marcos hay que hacerle sufrir, al menos un poquitín, por ser infiel. Ah y por ser chico. Joé. Eso no lo dice Andrea, lo digo yo ¿Es que las chicas solas no podemos poner el mundo patas arriba? Pues eso. Así que una que es fiel a su clan y no como el susodicho -narices que palabro, tengo que apuntarlo para soltarlo en clase de lengua-,  ha mandado a Marcos a hacer calceta a Las Chimbambas. Al menos hasta que las ranas críen pelo. Y punto. Claro que las del resto de mi clan no han dicho ni mu. Las muyyyy.... Mi abu me dice que no me enfurruñe que estarán de exámenes o de vacaciones. Jopelines como servidora y no abandono al clan a su suerte. Claro que no pienso contarles mi encuentro con Li. Pues sí, listillas, El niño del rollito de plimavela se  presentó en mi casa con todo el morro y me dejó patidifusa. No te mola que el desaparecido también tiene algo que ver con el caso del vampiro de Cuatro Caminos? Es que... es que... estos chinos son la monda. Corto y cierro.

Marta vuestra casi amiga

miércoles, 13 de junio de 2012

Marcos, el infiel, reaparece

¡No te mola! Ahora que el mundo en general y mis compi-amigas en particular saben que hemos montado un súper clan de los de antes de la guerra va el infiel de Marcos y reaparece. Jopelines, y no sé como tomármelo. No te digo... El muyyyy.....va y me llama por teléfono y me dice así como a bocajarro que el también quiere hacerse de mi clan. Y una, que a veces es más bien lerda, se quedó callada cual almirez. Más vale que mi otro yo, vamos Marta mustia, soltó desde el interior de mi gaznate: ¿Oye y de tu Margaritona quéeeeeeeee? Yo todavía muda cual ciempiés me quedé ojiplática, mientras Marcos soltaba por esa boquita que si todo había sido un malentendido, que esa niña y él sólo eran amigos. Bueno ni siquiera amigos, porque cuando la Margaritona se enteró de que Marcos se quería hacer de mi clan y pertenecer a una sociedad ultra-secreta, se agarró un mosqueó de órdago y le soltó algo así como: O conmigo o sin mi. Y Marcos que debía andar hasta los mismísimos masculló un PUES SIN TI que la dejó sin habla. Bueno, al menos eso dice mi ex-novio.  Ahora, cualquiera sabe ¿no? Y yo me pregunto y OS PREGUNTO: ¿Le hacemos del clan o le decimos que se dé el piro mismamente a Tumbuctú? La duda me corroe, joé. Así que contestadme rápido que una no es de piedra y me mira con unos ojillos...

Vuestra amiga Marta

P.D. ¿Por cierto habéis oído hablar del vampiro de Cuatro Caminos? ¿No? Pues estad al loro que ese puede ser nuestro primer caso.

viernes, 8 de junio de 2012

Soy del clan. Lo juro por la cruci

Es que una no llega a todo, joé. Por muy súper heroína que servidora sea solo tengo dos manos y dos piernas y dos cabezas... Bueno, una, jolín, es que tú nunca te equivocas.  Por eso, se me ha ocurrido la idea de que mientras me tienen acogotada los Chang - el otro día divise de lejos a Li en las escaleras del metro y en cuanto me vio se le pusieron los ojos redondos y eso que es chino - necesito la ayuda de súper detectives, vamos de tipos como tú que tengan alma de sabueso para  mantener a raya a los cacos y malajes de la ciudad. Oye que no es broma, que lo digo en serio. Que alguien tiene que encargarse de dar pal pelo a Jonatan, ese  macarrón  de la clase que se come su bocadillo y el tuyo, o a esa rubita bobalinda que se mete con Marta, mi amiga gordita del 2º E. O a esos graciosos de la pisci que cada verano se encargan de que te bebas media piscina. Y mira que odias las aguadillas. Ah, eso por no hablar de esos tipos rubicundos que te arrean un machucón por un anda quitame esas pajas. Jopelines, es que si somos de un clan nos defenderemos entre todos y no habrá nadie que nos tosa. Vamos que seremos  mismamente como Los hombres de Harrelson pero sin metralleta. ¡Y eso mola! ¿Que eres más bien cagueta?  Jopelines, pues entonces te encargas de estar al loro de todo lo que pasa en tu clase, en tu casa, en tu piscina. Que hay una abuelita en apuros,  me lo largas. Que un gilipuá maltrata a su perro o te la tiene jurada. Pues todo, todito me lo cotilleas ipso facto. Y alguien se encargará de atizarle un  machucón o dos o doscientos, hasta que espabile.
Oye pero esto del clan es cosa seria. Así que si quieres formar parte de esta sociedad ultra-secreta, ponte una mano en el corazón y la otra de frente en plan Hau, y jura bien alto: "Soy del clan de Marta, lo juro por la cruci". Sí,  como juraban los cruzados en las películas.  Ah y  en el clan encontrarás a Marta y Emma y a Sara, Juan Mari y María Luisa y Celina y Cloe y Alejandra y Mini. Ah y a la mitad de 2º F. ¡Somos un clan de tomo y lomo!
Espero tus informes ya mismo.
Y no olvides nunca el santo y seña: Una por una, ninguna.
Tu amiga Marta