domingo, 17 de febrero de 2013

Marta contra Los Sinsangre

Jopelines, la mia mamma al final me pilló el armamento y, después de ponerse como una loca y de gritar a los cuatro vientos que una estaba como las maracas de Machín, tiró la merde de Baby que yo había reservado para el bombardeo y me dejó una semana sin ordenador, "por guarra".

¿Pero para qué guardas semejante marranada? me preguntó la Baquero con cara de chichinabo. Yo intenté explicarle el caso de Los Sinsangre, una panda de macarrones que nos robaban los bocatas, los paraguas y hasta los deberes... ¡Ahhh sí...! exclamó la muy desconfiada, ¿o sea qué los deberes también...? Mira Marta, a otro perro con ese hueso y quiero todos tus deberes al día. ¿Me has oído? ¡Cómo no te voy a oír, si me estás dejando sonotone total con tus aullidos!, le grité alto, muy alto, pero para mis adentros. Luego murmuré que aquellos tipos se iban a enterar, que  les iba a dar una tunda de aquí te espero, que iba a organizar una batalla campal. Y la tipa me oyó, joé. Ehhhh, gritó la Baquero a punto del repeluzno, no quiero oír ni una pa-la-bra de que le pegas a nadie. ¡A nadie! , repitió la muy muerma. ¡Y a Los Sinsangre, tampoco! Luego se dio la vuelta dejándome con la palabra en la boca.. Vamos que no pude decir ni mu.

No pensaba reanudar yo aquel día el ataque de Los Sinsangre, encima sin armamento, pero eso de que me dé órdenes la Baquero... es que me pone de los nervios, así que si ella no quería ni oír hablar de guerras, yo iba a organizar la mundial.  Me dirigí al colegio en plan chulapa, mirando al personal por encima del hombro; tanto mirar hacia arriba me comí dos bordillos y casi me machucó un pie.

Cuando llegué frente a la verja del cole los vi. Estaban afanándole el bocata a Luli, una gordita de 1º de ESO, a la que encima le soltaron un machucón. Ehhhhh, ehhhhhh, grité yo como una posesa. ¡Quietos parados que aquí estoy yo!. ¡Anda, mira, si viene por allí esa birriosa, la reina del kung-fu! ¿La birriosa era yoooooo? Me lancé a por aquel tipo en plancha, le largué un patadón y el tipo trastabilleó y se dio un mangazo que ni te cuento. Entonces, me senté sobre su espalda, le doblé el brazo y se lo dejé a la virulé. ¡Birriosa yo, eh patituerto! le solté a aquel mendrugo.

Los cinco Sinsangres restantes se quedaron quietos parados, mudos por la impresión...  ¡Al que se acerque le machacó! insistí yo ya crecidita. Oye y con las mismas los tipos salieron corriendo raudos como conejos. La verdad es que no esperaba yo causarles tanta impresión. Estaba yo ufana cual rana, cuando alguien tiró de mí. ¡Vamos chica, deja al chico en paz! ¡Pero habrás he visto a esta cría, esta debe ser de la banda de Los Sinsangre!, les oí decir. No te mola, era una pareja de municipales que andaban de ronda frente al colegio.  Ehhhh, ehhh, ehhhhh, me quejé yo, que los Sinsangre son esos que se están dando el piro en sus mismas barbas, jolín.  ¡Eso, eso...! ratificó la gordita.

Al final me dejaron ir, pero a puntito estuve de acabar en el trullo, por formar parte de una banda. Jopelines, es que una ya no puede ser una ciudadana modelo. ¡Narices! Y eso no es justo. Joé.

Marta guay

viernes, 8 de febrero de 2013

A la "merde" Los Sinsangre.

Ahora no dejo a Baby ni a sol ni sombra. Es cuestión de estrategia. Estoy preparando la munición para la batalla con Los Sinsangre. Así que me he agenciado unos guantes de plasticucho, de esos que tiene mi madre en la cocina para fregar, y una pinza bien gorda para taparme la nariz. ¿Que qué voy a hacer? Pues recoger la merde de Baby para bombardear al enemigo en cuanto asome el careto.

Claro que a lo peor tengo que ir repartiendo pinzas en mi maison, porque la Baquero ya va largando que qué olor tan nausebuando se ha colado en el salón, que si en mi cuarto huele a... ¡A merde! le he dicho yo, aunque ella me ha mirado con ojos de huevo duro y me ha soltado: !Vamos, Marta, no seas boba como va a oler a merde aquí! Pues será a perfume de violetas le he dicho yo. Y la mía mamma me ha lanzado una mirada de uralita pero no ha dicho ni mu. Y eso que hoy es mi primer día de recolección.

Más news tomorrow.

Marta guarri

miércoles, 6 de febrero de 2013

Yo, a mis casos... Y a otra cosa mariposa

Que sepas que después de mi último intento de alcanzar la realeza, sin éxito, of course, he decidido dedicarme a mis cosas... Vamos a mis casos...  Paso de príncipes y aledaños, para siempre jamás.

No, no es que me dé por vencida, jopelines, hasta allí podía llegar la cochina amistad, es que no quiero desperdiciar ni media neurona más en tontunas y eso de lo princesil es una gilipuayez total. ¿Pero hija, mira que ponerse así por una tontería? me largó mi amiga Cari cuando me vio con el ojo más bien al biés. ¡Con el lío que hay ahora en el cole y todo lo que tenemos que investigar! Oye y ahí sí que me tocó la fibra sensible... porque últimamente mi colegio es como una sucursal del Bronx.  ¿¿?? Sí, mujer, ese barrio de Nueva York que sale en todas las pelis de polis. 

¿Que por qué? Por que se nos ha apalancado en la puerta -del cole, se entiende-  la banda de los Sinsangre, unos mamelucos más bien modorros que nos traen a mal traer. Y es que los muy sinsorgos nos birlan los móviles, los bocatas, los paraguas y hasta los deberes... ¡Te lo juro por la cruci, joé! El otro día hasta le atizaron a uno de 4º un sopavirón que le dejaron los ojos a cuadros, vamos que le incrustaron las gafas en el cogote. Y una, que a veces tiene sus dimes y diretes con su otro yo, en pleno ataque de caspa largó: ¡A por los Sinsangre...! y atacó  ¿Y Marta mustia?  Esa lerda se dio el piro -como everybody- y me dejaron más sola que la una con los Sinsagre face to face. Mirarles les miré con mis ojos de centella y alguno hasta parpadeó, sobre todo cuando les lancé un par de patadones de kung fu y les ataqué con mis brazos en plan molinillo antes de salir por pies. ¡Es que eran unos 2.000, narices! Y quien dice 2.000, dice seis.

Pero de esta se enteran, porque estoy preparando una  batalla campal...  claro que esta vez no pienso ir sola, vendrá conmigo todo mi clan. Si te apuntas al reparto de sopapos pregunta por Marta Ortíz, vamos mismamente YO.