viernes, 13 de abril de 2012

Mogollón en el Gran Bazar

Mi amiga Andrea dice que soy una exagerada, que seguro que, a pesar de todo, me lo he pasado muy bien en Estambul. Más vale que Leire me comprende. No, si Estambul es una ciudad guay, si los que son unos plastas son los cenutrios de mia familia que quieren empapuzarme de cultura en minuto y medio y joé, lo que no puede ser no puede ser y punto. Ah y eso por no hablar de la pava de Patricia López. Narices, se puede saber por qué la muy gurrumina tuvo que elegir Estambul como lugar de vacaciones. Mira que requeteodio a esa cursi. Andrea dice que no es para tanto, claro que ella no estaba allí. Imagínate que de pronto, cuando estás en el más allá, aparece esa tipa que te rechincha de tu clase. ¿Es o no es para cabrearse? Ah y me he dejado el aroma de castaña asada que inunda Estambul y que tengo incrustado en el mismísimo cerebelo. Bueno y sí, lo reconozco, me gustan sus mezquitas, (aunque no tanto eso de ponerse el velo) y sus mosaicos ( aunque me repatea subir y bajar escaleras al por mayor) y sus valclavas y sus dulces de pistacho y sus delicias turcas y sus panecitos hinchados como globos y rellenos de queso... Así me he puesto yo, que  tengo una cara que parece una luna llena (eso por no hablar de esa parte de mi cuerpo que no puedo nombrar porque las señoritas no tienen C_ L _). No, no me he conformado con la media luna de la bandera nacional; turca, joé, que todo hay que explicarlo.
Lo que de verdad me pirrió, donde me lo pasé de muerte fue en el Gran Bazar. ¡Qué pasada! Imagina cientos y cientos de tiendas, miles y miles de bolsos, fulards, figuritas, especias, pulseras, collares, camisetas, jerseys... Y millones de personas que correteaban por su interior y cientos de tipos que te perseguían hablando castellano,  italiano, inglés, narices si hablaban hasta turco. Recórcholis, es que  todos son multilingües, como si hablar otra lengua fuera fácil, ¿Qué se lo pregunten a mi teacher de inglés? Je, je, je. Claro que cuando una estaba ya emocionada cual loca cabra, cuando me lanzaba a los puestos de cabeza dispuesta a comprarme dos mil y un recuerdos de Estambul, aparecía la mano de mi madre que me pillaba por el cogote al grito de: ¡Marta, hoy no compras ni una pulsera más! ¡Repámpanos fritos - gritaba yo- entonces para que me has traído aquí, para hacerme sufrir!  Más vale que Ignacio I el Grande andaba al quite, y al volver al hotel siempre me había agenciado una pulserita, unos pendientes o una camiseta más. Si es que mi padre, como dice mi abu, vale un Potosí. Ah y esto no te lo pienso explicar, si no sabes que significa se lo preguntas a tu abuela, o le dices que te lo explique a mi abu.
¿Qué quieres saber qué pasó con la pava de Pava de Patricia López? Joé, pues cuéntame tus vacaciones, si aunque sólo hayas ido a ver capirotes, porque aquí  la úníca que se va de la húmeda soy yo. Ah y no lo dejes para el año 2013, que servidora  es cotillona per se y me reconcome la curiosité.

Bye, bye.....Marta

2 comentarios:

Andrea dijo...

Martaaa!! Yo tambien quiero ir al Gran Bazar!! uff... que dejes de quejarte, que no todas tenemos tu suerte!! En fin, yo si lo quieres saber, no he hecho NADA, ABSOLUTAMENTE NADA estas vacaciones. Un beso :p

yoyoyo(L) dijo...

Pos yo tanpoko, no os vayais a creer que he hecho muxo...jeje uff ke rollo...Espero, Marta, que sakes mas libros, porke si no me aburro sin leer jejeje :) Bueno un BESITOO!! <3