jueves, 12 de diciembre de 2013

Rosita, su abuela y el pavo de thanskgiving

Ja,ja. Je, je, je. Ji, ji, ji. Ufffff....es que me parto... Desde que recibí el e-mail de mi amiga Rosita contándome la historia del pavo estoy je, je, je, je.... estoy que no vivo en mí. Ji, ji, ji... Jopelines, sí ya sé que no os he contado mi viaje a la estatua de  la Libertad. Bueno... hummmmmm, uffff, ya os lo contaré otro día. No, no es que esté harta de largar mi viaje a EEUU, qué va.... ya sabes que lo mío es darle a la húmeda sin parar.  Lo que pasa es que se me acumula la verborrea en el gaznate y no doy más de sí o de mí o de lo que sea, joé.
Te juro por la cruci que estaba dispuesta a contaros mi viaje en barco a la Estatua de Libertad junto a my father y al mandurrio de mi hermano - se nos  pegó como una lapa el muy sinsorgo; mira que hay que ser...-, pero es que cuando Rosita me contó que se les había rebelado el pavo...bueno en realidad, su abuela, el despiporre fue total, así que hasta me olvidé del puente de Brooklyn y de la estatua más bien free. Es que la abu de Rosita, je, je, je es lo más.... A la señora Lupe, que vive en México D.F., de vez en cuando le da por darse un garbeo por la Gran Manzana,  "para ver a su hija y a sus nietos. ¿A mi yerno? De ese, mejor no hablar", le cuenta a todo el que quiere oírle. A la abu Lupe New York como que no le va, dice que se vive mejor en México, porque allí al menos "hablan en cristiano!" y a ella lo de espitinglear se le da fatal y encima no pilla ni media, así que a New York va sólo de cuando en vez y siempre haciéndose de rogar. Este año, después de que su hija Rosa le llamase mil veces: "Venga mamá, no dejes de venir en thanksgiving , la  doña se plantificó en Ardsley con su moño bien repeinado y cara de raspa, dispuesta a pasar zansguibin "en paz".  La palabra paz puso los pelos de punta a la familia Rodríguez, porque según dice Rosita  cuando llega su abuela siempre se monta la mundial. Pero esta vez parecía tranquila, risueña, hasta chapurreaba en inglés. Todo iba bien, vamos normal, hasta que Doña Lupe dando un paseíto  por el jardín se topó con un pavo de tamaño regular que se le aposentó a su vera y le lanzó una mirada larguísima.  "Rosa, mi hijita" - le dijo a la madre de Rosita que ya ha pasado la cincuentena y es más bien carrozón, " pero has visto que ojitos tiene... Si es que tiene la misma mirada que tu padre...". Vamos, que el pavo en cuestión le recordaba a su difunto Antonio, y aunque everybody le insistió una y mil veces en que el abuelito, con su mostacho bicolor,  no tenía cara de pavo", a ella aquella mirada pavuna le removió el corazón.  Dice Rosita que la última vez que la vieron andaba sentada frente al horno, con cara de horror.  Y allí le perdieron la pista, porque cuando el día anterior a Thanksgiving la madre Rosita se dispuso a darle al bicho matarile, la abuela y el pavo andaban missing. Vamos que habían volado,el pavo se entiende, doña Lupe no. ¿Oye Rosita has visto a la abuela? le preguntó su madre a mi amiga. ¿La abuela...?  Estará con el pavo, digo yo.  Y justo entonces le dio el barrunto de que su abuela había emprendido una fuga intergaláctica para salvar al alado de su funesto final. Al grito de: Oh, Jesús, oh, Jesús, la family al completo emprendió la búsqueda de la abuela y del pavo, of course. Tras rebuscar por el jardín, mirar en el garaje y poner patas arriba media urbanización, acabaron por  llamar a la poli, vamos a los poli-blue:  ¿Dice usted que su madre creía que el pavo era su padre?  les preguntó un poli gordo, más bien moscón, mirando insistentemente la botella de whisky que asomaba del aparador. "Oiga, no, ejem. eso, eso.... no.... musitó un tanto azorada la fallida matarife, "eso era para el pavo... al whisky."  Los poli se intercambiaron una mirada risueña. Se oyeron varios ejem. ejem.. bueno, vale.... bien... y después de hacerle caminar un par de veces, "bien recta" sobre las losetas del salón,  al final dieron la voz de alarma: Se busca mujer, de 82 años, acompañada de pavo... y bla, bla, bla... Dos horas después la foto de la huida apareció hasta en las noticias de las 3. Buscaron a doña Lupe hasta en Las chimbambas, pero la abuela no apareció. Ni tampoco el pavo.  El día de thanksgiving andaban todos llorando a moco tendido junto a la mesa del salón, unos de hambre y otros de preocupación (dice mi amiga que solo comieron una pizza fría porque el horno no andaba para bollos- ni para pavos,  digo yo) cuando sonó el timbre de la puerta... y aquello parecía mismamente una manifestación. Allí, frente a ella, estaban en comandita medio cuerpo policial, un retén de bomberos,  el comité de la asociación protectora de animales; ahhhhh y la prima de mi padre con su marido,  sus perros, gatos, loros y demás. Sí, también estaba Doña Lupe,  tan pichi, junto al alado al que había salvado del degüello. Ahhh y todos llevaban una pancarta bien grande: Save the turkey. Y la abuela, en plan farruco,  le preguntó a su hija muy seria: ¿Sí o no? Cualquiera decía que no ante aquella avalancha humana. Así que abuela y pavo, pasito a paso fueron pa dentro, con la cabeza bien alta, y se pusieron bombizos de pizza fría. Sí, el pavo también.  Ahhh y me dijo Rosita que el turkey de vez en cuando levantaba el ojo y miraba a su abuela como si fuese una porcelana china o una cajita de cloisonné. ¡Ummmmmmm, ummmmmmmmm....! Jopelines, ahora que lo pienso, ¿no se le ocurrirá a la mia a mamma poner pavo en Nochebuena..?. porque servidora entonces también puede montar la mundial.  Y el que avisa no es traidor.


Tu amiga Marta. Y punto
"Save the Turkey"


1 comentario:

María González dijo...

Je, je, je, pobre abuela y pobre Turkey... Bueno, y pobre familia que se quedaron sin celebration porque la abuela se enamoró del pavo.
Cuenta más de tu viaje a la estatua de la Libertad!!
Yo también espero que mi madre no ponga pavo y a mi abuela le de un arrechucho...
Save the Turkey!!!