miércoles, 21 de mayo de 2014

Vivo sin vivir en mí

Voy dos pasitos detrás de mi abu todo el rato... La vigilo cual hurón. Ahhh y en cuanto se descuida me planto ante sus narices y la miro a los eyes con ojos de rapaz... ¿Será ella o the other? Cualquiera lo sabe, joé. ¿Pero hija...  vas a dejarme en paz?, va largándome la doña por las cuatro esquinas...  Ufff... que sin vivir...  Y encima my father anda con un mosqueo de órdago a la grande y no hace más que repetirme que haga el favor de dejar a mi abuela traquilita. ¿Y si vuelve la momia, porque yo la he visto en sus retinas...? le replicó. ¡La momia...! ¡La momia....! masculla. "De esto tiene toda la culpa la televisión. Tanta serie de zombies, tanto draculín"... farfulla entre dientes. Mas vale que no ha dicho ni word del ordenador... porque me temía lo peor. ¡Ah, Marta... y no quiero verte ni una tarde más jugando con el blog. Que con el ordenador tampoco hay que pasarse" ¿Quéeeeee....? Jopelines... ¿Me habrá leido el pensamiento...? ¡Esto es.... esto es... crueldad mental! le he contestado a punto de atragantarme con tanta e, antes de soltarle muy digna: Pues que sepas que ya no vas a ser para mí Ignacio I, el Grande, nunca jamás.  ¿Y él....? Él, vamos, my father, así a secas, olvídate de lo del big for ever and ever, no me ha dicho ni esta boca es mía. Vamos, ni mu. Si es que hay que ser...

La pobra Marta

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